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jueves, 7 de julio de 2011

Campaña por un Impuesto a las Transacciones Financieras y la supresión de los paraísos fiscales

CCOO, UGT, ATTAC, Izquierda Unida, Plataforma 2015 y más, Ecologistas en Acción, Cristianos de Base, ADICAE, USO, Confederación Intersindical, IA, Socialismo 21 y Alianza contra la Pobreza, instan al Gobierno español a impulsar, junto a otros gobiernos europeos, la aprobación y puesta en marcha inmediata de un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) en la Unión Europea y la supresión de los paraísos fiscales.
 
Manifiesto por un Impuesto a las Transacciones Financieras y la supresión de los paraísos fiscales
Las organizaciones de la sociedad civil abajo firmantes instamos al Gobierno español a impulsar, junto a otros gobiernos europeos, la aprobación y puesta en marcha inmediata de un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) en la Unión Europea.

Debido a la fuerte presión social de estas organizaciones y otras 200 redes de 23 países, la implantación mundial del ITF fue incluida en la agenda de la reunión del G20 en Seúl. Lamentablemente, la propuesta no fue ni tan siquiera tomada en consideración en la cumbre, por lo que es más necesario que nunca incrementar las acciones tendentes a conseguir su implantación efectiva.

El impuesto que se propone gravaría fiscalmente a un sistema financiero que favorece la especulación a gran escala sobre las divisas y otros activos de la economía no productiva, pero también sobre los recursos energéticos y otras materias primas, y lo que es más grave si cabe, sobre los alimentos básicos y el agua potable. Se trata de una especulación desenfrenada protagonizada por enormes fondos financieros que se mueven libremente por todo el planeta y que, irremisiblemente, provocan grandes burbujas que acaban explotando y arrastrando a las sociedades a crisis sucesivas de  la economía real. La profunda crisis global en la que ahora nos encontramos, ha llevado al paro a 32 millones de trabajadores, en mayor medida en los países ricos, está extendiendo el hambre y la pobreza en el mundo, principalmente en los países del Sur, y en unos y otros países ha incrementado los déficits fiscales, recortados los gastos sociales y aumentado la desigualdad. Lo que resulta más inadmisible socialmente es que se trata de una crisis que tiene culpables claros que, de momento, siguen impunes: son las personas e instituciones que controlan los mercados financieros, apoyadas por unos gobiernos que, sin cuestionar en ningún momento la actual hegemonía de las finanzas sobre la economía productiva, han permitido a éstas alcanzar un poder desmesurado no sujeto a control ni regulación, y que es el causante del retroceso en los avances sociales logrados a lo largo del siglo XX. Son gobiernos que, como los de la Unión Europea, para tratar de salir de la crisis no han dudado en aplicar a la ciudadanía de sus países dolorosos planes de ajuste basados en el recorte de los gastos sociales, la perdida de derechos en el Estado de bienestar, atrasos en la edad de jubilación, contrarreformas laborales y reducciones salariales, planes que dan prioridad a la lucha contra el déficit fiscal pero renuncian a incrementar sus ingresos presupuestarios gravando a la banca, a las megaempresas y a las grandes fortunas.

Ante este escenario insostenible, social, económica y ambientalmente, los firmantes de este Manifiesto exigimos la implantación inmediata de un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF, o FTT en su acepción inglesa). Desde Keynes hasta Stiglitz, pasando por James Tobin, numerosos economistas han advertido que la falta de regulación de los mercados financieros lleva a la economía hacia la deriva especulativa estrangulando la economía productiva, que es la que genera bienes y servicios para satisfacer las necesidades sociales a la vez que crea empleo. Para hacer frente a esta situación, tanto los movimientos sociales como otras organizaciones de la sociedad civil vienen reclamando desde hace más de 10 años el establecimiento un impuesto global que regule estos mercados, y sirva a la vez para obtener recursos financieros que, penalizando fiscalmente las transacciones especulativas,  impulsen el desarrollo de los países del Sur, , ayuden a la financiación de la lucha contra el cambio climático y permitan establecer, mantener  o fortalecer los sistemas de protección social en todos los países. Este impuesto, conocido popularmente como Tasa Tobin, tendría además un efecto estabilizador sobre los precios de los activos financieros, favoreciendo el crecimiento económico y el empleo.


El ITF tiene una viabilidad técnica fuera de toda duda, como reconoce el estudio del FMI encomendado por el G20 durante la cumbre de Pittsburgh y presentado en Ottawa. Diferentes Presidentes de Gobierno de la UE ya se han manifestado por su implantación, como es el caso de Merkel, Sarkozy y el propio Rodríguez Zapatero en  la reciente cumbre de la ONU sobre los Objetivos del Milenio. Pero a estos gobernantes hay que exigirles no solo la aplicación inmediata del impuesto, sino también la fijación de unos tipos impositivos que disuadan a los especuladores de seguir apostando en el casino financiero. No resultarían adecuados por ello unos tipos muy bajos, orientados básicamente hacia la recaudación fiscal, o planteados con la inocente idea de que su inocuidad no va a molestar a los mercados financieros, por lo que los acabarían aceptando. Mientras no se les fuerce, las finanzas rechazarán cualquier impuesto, por bajo que sea, pero es que además, y ésta es una de las cuestiones más importantes, lo que se persigue con el ITF es justamente entorpecer el funcionamiento de los mercados especulativos y favorecer la economía productiva.

Aunque el alcance del impuesto ha de ser global, se resalta la oportunidad de comenzar su aplicación en primer lugar en la UE o, por lo menos, en la zona euro, por ser un importante espacio económico desde donde se podría después generalizar a todo el planeta. Su implantación es urgente porque favorece una salida de la crisis que antepone el interés de las personas al de las finanzas, al defender el empleo de los europeos y europeas del ataque de los especuladores, y reforzar el sistema democrático frente a la ofensiva de los mercados financieros. Porque establecer un impuesto a las transacciones financieras especulativas es un instrumento que puede contribuir a hacer recaer los  costes de la crisis en sus verdaderos culpables y servir al mismo tiempo para  financiar otros objetivos de interés planetario, tales como el  suministro de bienes públicos globales, la lucha contra la pobreza y  sus causas, frenar el cambio climático y cumplir con el resto de los  Objetivos del Milenio en España, en Europa y en el mundo.

De forma paralela a la implantación del ITF, los firmantes de este Manifiesto exigimos a los gobiernos de la UE la adopción y promoción de medidas legales y administrativas concretas y eficaces para favorecer la transparencia y combatir la evasión, el fraude fiscal y lavado de dinero de todo tipo de delitos realizados a través de los paraísos fiscales o centros financieros para no residentes. La erradicación de los paraísos fiscales es perfectamente posible y es una exigencia política y moral que alcanza el más amplio consenso social.


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¿Qué es el Impuesto a las transacciones financieras (ITF)? Se trata de un impuesto. Es el nombre actual para denominar a la Tasa Tobin propuesta por Attac desde su fundación; ambos tienen el mismo contenido. Reivindica el papel de los impuestos en la búsqueda de la justicia económica, tanto en su función redistributiva como reguladora de la actividad económica.

Se aplica a las transacciones. Esto quiere decir que grava a las operaciones de compra y venta.

Se dirige exclusivamente a las transacciones financieras, nacionales y extranjeras; aquellas que suponen la compra-venta de activos financieros. Debe ser global porque los movimientos de capitales son globales.

¿Qué no es el Impuesto a las transacciones financieras (ITF)? No es un impuesto a las inversiones financieras; no grava por tanto al patrimonio invertido en activos financieros.

No es un impuesto a los beneficios financieros; no grava los rendimientos del capital financiero.

No es una tasa cobrada a los bancos; se trata de un impuesto a los instrumentos financieros, no a las instituciones financieras.

¿Qué transacciones quedan fuera del Impuesto a las transacciones financieras (ITF)? Se trata de un tema a discutir; en todo caso hay propuestas argumentadas como:

El ITF no incluye las transacciones financieras en las que participen familias y empresas; se limita a las transacciones entre instituciones financieras.

Se excluyen las operaciones de contado, para no distorsionar la economía real.

Se excluyen los préstamos interbancarios que dotan de liquidez al sistema en su conjunto y que suponen enormes movimientos de dinero por razones coyunturales de desequilibrios bancarios.

Se excluyen las operaciones entre bancos centrales que se llevan a cabo en función de las respectivas políticas monetarias de los diferentes países.

¿Por qué es imprescindible un Impuesto a las transacciones financieras (ITF)? La globalización financiera sin control ha supuesto el estallido de una crisis financiera de gravísimas consecuencias para la población mundial. El incontrolado movimiento de capitales a nivel mundial ha permitido el crecimiento exponencial del volumen de transacciones financieras a corto plazo, que han favorecido la especulación financiera, provocando una gran inestabilidad en un sector clave para la economía. La desregulación de las finanzas ha posibilitado la creación de instrumentos financieros sólo útiles para la especulación y no para favorecer la actividad productiva. Las transacciones financieras eran 15 veces el valor del PIB mundial en 1990 y de 70 veces en 2007. Menos del 10% del movimiento de divisas es para cerrar acuerdos comerciales o para canalizar transferencias de capitales destinadas a las inversiones productivas.

La globalización financiera descontrolada y la crisis que ha provocado han agravado las enormes desigualdades en todo el mundo. El ITF es una manera más, y muy importante, de recaudar ingresos aportados por las finanzas, reequilibrando la actual presión fiscal que pesa de manera creciente sobre los trabajadores y consumidores.

¿Cuáles son los objetivos del Impuesto a las Transacciones financieras(ITF)? Reducir las transacciones a corto plazo, castigando con dureza las transacciones financieras más frecuentes y reiteradas, cuya estrategia es puramente especulativa.

Ralentizar la velocidad de las transacciones financieras, alineándolas en mayor medida con la economía productiva, para que las finanzas estén al servicio de las necesidades humanas y no al revés.

Reducir la desestabilización causada por la especulación sobre los activos financieros (acciones, bonos, derivados, etc). Rebajando la volatilidad de los precios se contribuye a estabilizar la economía.

Recaudar fondos públicos, gravando operaciones realizadas por el sector financiero que no contribuye como les correspondería en términos de tributación.

¿Qué tipo impositivo se aplicaría? ¿Por qué? Se aplicaría un tipo impositivo muy pequeño (por ej: 0,3%) a las transacciones financieras, que sería pagado mitad por el comprador y mitad por el vendedor (cada uno pagaría por ej: el 0,015%). Si se aplicara un tipo del 0,05% a nivel mundial significaría más del 1,2% del PIB mundial (más de 400.000 millones de euros).

Aunque parezca increíble, un tipo tan bajo tendría un efecto demoledor sobre la especulación, que se caracteriza por realizar muchas operaciones en un cortísimo período de tiempo; cada vez que lo hicieran deberían pagar el impuesto (quien realice 100 operaciones en poco tiempo pagaría el 1,5%; la mitad del 3%)

Este tipo impositivo podría estar sujeto a revisión trianual y podría, también, subir excepcionalmente para neutralizar ataques especulativos a monedas.

La introducción del ITF no generará prácticamente ningún coste administrativo, técnico o económico gracias a la informatización de las transacciones financieras.

¿Quién recauda el Impuesto? Las transacciones financieras que serían sometidas al impuesto se realizan a través de pocos carriles: con sólo introducir el impuesto en Alemania y Reino Unido se alcanzaría a más del 90% de todas las operaciones europeas.

Las transacciones en mercados derivados constituyen casi el 50% de las transacciones financieras en Europa.

En 2007 el sector financiero de EEUU acumulaba el 40% del total de beneficios empresariales mientras que su proporción respecto al PIB apenas alcanzaba el 7%.

El carácter oligopólico que tiene el sector financiero en algunos países facilita la identificación de las operaciones.

El dinero se recaudaría en las Bolsas de Valores, en las instituciones financieras y a través de las Cámaras de Compensación, totalmente privadas en la actualidad. Esto requiere la creación de una institución global que se encargue de recibir las cantidades recaudadas y gestionar su uso con transparencia y rendición de cuentas.

Debe ser obligatoria la certificación de todas las operaciones realizadas "fuera de contabilidad" (over-the-counter) para evitar la evasión en el pago del impuesto.

¿Qué hacer con el dinero recaudado? Este es un asunto que debe ser debatido públicamente para identificar las prioridades que determine la ciudadanía en todo el mundo.

Posibilidades a debatir:

1. al principio debería usarse el dinero para restituir las ayudas que se otorgaron al sector financiero para paliar la crisis (un 15% del PIB en la UE)

2. Gran Bretaña y Alemania podrían tener una parte fija, porque las ¿ partes de las transacciones se hacen en Londres y Frankfurt . Una parte podría ir al país donde se realiza el intercambio, otra parte podría ir a los países donde se originó la transacción.

3.  una parte creciente debería ir a instituciones supranacionales como la ONU para proyectos supranacionales como el cuidado del medio ambiente y la erradicación de la pobreza (en este sentido, el ITF engloba la Tasa Robin Hood)

4.  Es necesario que los ingresos generados se administren de manera responsable y con rendición de cuentas.

¿Se puede evadir el impuesto a las transacciones financieras (ITF)? El ITF debe implantarse, y mucho mejor si no es aisladamente.

La autorregulación ineficiente de los llamados "mercados financieros" debe ser sustituida por una supervisión y regulación de las instituciones financieras y los instrumentos financieros, causantes de la crisis.

La regulación y los impuestos como el ITF son complementarios; no alternativos. Y ambos son complementarios con la supresión de los paraísos fiscales. Entre tanto, los agentes financieros localizados en paraísos fiscales que no aplicasen la ITF deben ver denegado el acceso para operar en los países con ITF.

Para atenuar la huida de fondos de áreas con ITF a otras sin él hay que introducir un impuesto sustitutorio del ITF, tipo arancel, que encarezca cualquier transferencia de fondos a un país no ITF. Esto permitiría una aplicación progresiva del ITF basándose en la experiencia de los "países precursores".

Los Bancos Centrales deben crear mecanismos de coordinación global para supervisar los movimientos de capitales.

En todo caso, el hecho de que un impuesto se pueda evadir no es argumento par no implantarlo ¿existe algún impuesto que no tenga evasión? Lo que hace falta es reforzar los mecanismos de inspección tributaria.

¿Quiénes se oponen? ¿Quiénes están a favor?
Se oponen: A) los gobiernos de los países que concentran la gran parte de las transacciones financieras: el gobierno de los EEUU, defendiendo los intereses de Wall Street; y el gobierno del Reino Unido, defendiendo los intereses de la City londinense ( el 15% de su PIB pertenece al sector financiero); B) los Ministros de Economía en general, defendiendo los intereses estratégicos del capital. C) algunos Estados como Suecia ( por experiencias internas negativas) y ex países del Este europeo que favorecen políticas liberales. D) grupos mediáticos como The Economist, New York Times y Financial Times.

La apoyan grupos de la sociedad civil de todo el mundo, organizaciones sindicales de todo el mundo, diversos partidos de izquierda y algunos Parlamentos europeos..

Se han comprometido a estudiarlo el Parlamento Europeo y el G-20, que ha pedido un informe al FMI aún pendiente de publicar.

Han hecho declaraciones oportunistas Sarkosy, Merckel, Rodríguez Zapatero , Lord Turner etc.

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